Recientemente tuve la oportunidad de participar en una nueva instancia académica internacional dentro de la VIII Session: Aesthetics, un espacio dedicado a compartir avances, experiencias clínicas y reflexiones en torno a los tratamientos estéticos y la oculoplástica moderna.
En esta ocasión, asumí un doble rol que valoro especialmente. Por una parte, participé como moderador de la sesión, lo que me permitió acompañar y articular presentaciones de colegas de alto nivel, generando un espacio de discusión enriquecedor, dinámico y profundamente colaborativo.
Además, presenté mi trabajo titulado “Efectos vasculares adversos en procedimientos de infiltración facial: una revisión sistemática de la literatura”. Esta exposición abordó una temática de gran relevancia en la práctica clínica actual, poniendo el foco en la seguridad de los procedimientos, la prevención de complicaciones y la importancia del conocimiento anatómico detallado al momento de realizar infiltraciones faciales.
Instancias como esta no solo permiten actualizar conocimientos, sino también fortalecer una comunidad médica comprometida con la excelencia, el aprendizaje continuo y, sobre todo, con el bienestar de nuestros pacientes.
Sigo convencido de que compartir experiencias —especialmente aquellas relacionadas con complicaciones y cómo enfrentarlas— es una de las formas más honestas y valiosas de avanzar en nuestra especialidad.




