Dr. Eduardo Prado recibe importante reconocimiento en concurso literario

Durante los días 4, 5 y 6 de abril de 2025 se realizó en la Facultad de Filosofía de la Universidad Austral, en la Isla Teja, el concurso literario que organiza el “Grupo Sueños”, en el que el Dr. Eduardo Prado obtuvo un significativo galardón.
Este colectivo de médicos aficionados a la literatura es apoyado por el Colegio Médico, y era la primera vez en la que el Dr. Prado participaba.

¿En qué género literario participó y qué lugar obtuvo usted?

La verdad es que, apenas vi el anuncio, me inscribí en el evento porque una colega, que cree mucho en mí, me insistió en que fuera y también me metí en esto casi por curiosidad. Al inicio, mi idea era asistir más bien por mirar de qué se trataba, pero no tenía nada listo como para participar. De repente, al darme cuenta de que quedaban pocas horas para el cierre del plazo de entrega, me armé de valor y mandé un poema que le había escrito recientemente a un amigo por WhatsApp, más un cuento que tenía dando vueltas por ahí, más un ensayo que había publicado hace poco, en una revista digital, acerca del criollo haitiano.

Cuando me tocó leer mi poema, muchos se rieron por su tono irreverente, pero más lo hicieron con mi cuento, el cual encontraron muy ingenioso y divertido. Hubo buenos comentarios inmediatos del público, pero jamás me imaginé que iría a obtener el segundo lugar. El primer y el tercer lugar lo ganó un colega de Vallenar con unas obras de muy buena calidad. La verdad es que, en general, el nivel artístico de los participantes fue bastante ovacionado por la crítica.

¿Cómo se llama su obra y más o menos de qué se trata?

Mi cuento se llama “Dos Coma Nueve”. Preferiría reproducir lo que resumió el jurado al premiarme: “Relata la historia de un médico obsesionado con clasificar el físico de las personas, asignándole puntaje en un sistema pseudocientífico. La narración fluye con coherencia, mostrando el descenso del personaje en su obsesión, que culmina en un momento tragicómico. Buen dominio del lenguaje, usando un tono clínico para describir una obsesión emocional. Tiene ritmo, humor negro, introspección y una estructura bien definida, trasmitiendo una crítica social de manera sutil y elegante”

¿Era primera vez que participa en un congreso de este tipo?, ¿Fue una experiencia enriquecedora?

En un congreso así, con colegas, primera vez. Aunque mi primera experiencia en concursos fue para el 174º aniversario de mi querido Instituto Nacional, en el que había que presentarse en un aula con las manos vacías, y ellos te pasaban una hoja de papel roneo en blanco y un lápiz grafito nº 2, y había una hora para componer algo en cualquier género. Yo hice una obra dramática llamada “Mateo Tenorio” y ganó el primer lugar de todo el colegio. Fue una sorpresa y un orgullo increíble para mí, así como lo fue también en esta ocasión, porque mis compañeros me llevaron a cuestas a participar, con el fin de ganar más puntos para la “alianza azul”. En aquella época, más que pensar mucho en literatura, yo estaba preocupado por aprenderme las fases de la meiosis, el cuadrado de binomio o las campañas de la guerra del Pacífico.

¿Desde cuándo nace su afición por el mundo literario?

Nunca he sido aficionado al mundo literario, pero siempre me he considerado un “animal lingüístico”, desde mi más tierna infancia. Creo que, en otras circunstancias vitales, pudiera haberme decidido a ser lingüista. Cuando niño, solía escribir cuentos para luego traducirlos al inglés y al francés. Lo importante era jugar con las palabras. Ahora hablo cómodamente siete lenguas y he estudiado otras cinco más en academias. Si se trata de nombrar también aquellas que rocé por curiosidad, me he acercado tímidamente a otras quince, y tengo libros en todas ellas, aunque aún no los entienda.
Muchos de mis colegas oculoplásticos se divierten conmigo en los congresos internacionales porque sé imitar muchos acentos en varios idiomas. También me piden ayuda en las traducciones. Otras veces, acá en Chile, hago reseñas de las reuniones de la SOCHOP y todos se matan de la risa, excepto un par, que no las entiende. Quizá mi frustración es no haberle dedicado más tiempo a la lingüística y, en segundo lugar, a la teoría literaria. En cualquiera de sus géneros, para mí, la literatura ha sido interesante siempre y cuando haya preciosismo en el juego con las palabras.


Fuente: Revista SOCHIOF

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